dilluns, 14 de maig de 2007

4.UNA SANTA D´AHIR I D´AVUI. M.SOFIA BARAT

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Sofía llegó a Grenoble en 1804. Lugar que le fue fuente de luz y consolación durante y después de las crisis de Amiens. Donde se fundó Ste.Marie d´en Haut, siendo un gran paso para la vida apostólica de la Sociedad del Sagrado Corazón.

La persona de la que le había hablado el P. Varin, y por la cual valía la pena ir a Grenoble, era Filipina Duchesne. Filipina nació en Grenoble el 29 de abril de 1769. Fue educada por las salesas en Ste. Marie d´en Haut e hizo el noviciado. Estuvo haciendo una gran labor de caridad espiritual y corporal (presos, hospitales, moribundos, etc.). Después de la época del Terror, muchas de sus hermanas de congregación habían muerto, otras no tenían fuerzas para seguir, quedando un grupo reducido. Se agregaron a la Sociedad del Sagrado Corazón, creciendo una gran y profunda amistad entre Filipina y Sofía. Sofía era serena, de dar pasos firmes, luz, mientras que Filipina era más de prisa, fuego, quemaba con ardores. En esta última, se iba manifestando la vocación misionera en diversas ocasiones a la que Sofía respondía recomendando serenidad y calma.

Al final de la crisis de St.Estève y del II Capítulo General, Filipina fue a París donde fue elegida Secretaria General del Instituto (aunque por su corazón seguía saliendo la vocación misionera).

En 1817, el obispo de Nueva Orleans, Mons. Dubourg, fue a ver a Sofía pidiendo colaboración. Al cabo de un año fueron a América 5 de ellas: Filipina Duchesne, Octavia Berthold, Eugenia Audé, Catalina Lamane, Margarita Manteau. Llegaron después de unos 3 meses de navegación, el 29 de mayo de 1818, día del Sagrado Corazón. Se establecieron en S. Carlos (selva y desierto a la vez). La América que se encuentran es la recién independencia de Estados Unidos, con población heterogénea, con blancos explotadores de negros, indígenes incultos. Ellas se instalaron con una gran pobreza y aguantaron muchas adversidades.

Sofía y Filipina mantuvieron una larga y constante correspondencia, durante los 34 años que la segunda estuvo en américa, hasta fallecer el 18 de noviembre de 1852, dejando más de 300 religiosas del Sagrado Corazón en América.

Dos frases de Filipina que dan a conocer más su manera de ser y sentir:

- "Jamás he tenido triunfos personales, pero Dios me ha dado la gracia de gozar en los éxitos de los otros".

- "Si mi carne pudiese convertirse en dinero, la regalaría con gusto para sostener las misiones".

Posteriormente, dejaron Ste. Marie d´en Haut y se abrió el colegio y comunidad de Boisfleury.

Eugènia